El Vitral de La Ciencia

EL CLÍTORIS: UNA EXPLORACIÓN A LO DESCONOCIDO

Clítoris? (2019) VICTORIA CIVERA

El clítoris significa dignidad y libertad, es un órgano de placer, el espejo de un mundo libre

En el próximo 08 de marzo se conmemora una vez más el Dia Internacional de la Mujer, del cual queremos rendir homenaje hablando de un órgano poco conocido por los hombres, e incluso, por muchas mujeres, por razones culturales, religiosas y hasta por mutilaciones en edades tempranas. Haremos una exploración a una selva, a un tema «peludo», pero consideramos que los derechos sexuales de la mujer y del hombre se comienza a ejercitar, conociendo a nuestros cuerpos y el de la pareja. Pues como Julio Verne, entremos a explorar este Portal misterioso pero maravilloso de la naturaleza, hagamos ese viaje de exploración al centro del goce erótico sin prejuicios y con curiosidad…

 

 

HISTORIA ESCALOFRIANTE

Si escudriñamos los estudios sobre este órgano, hay grandes posibilidades que el libido se le baje a las lectoras, porque las páginas de la historia sobre este, algunas reflejan una gran ignorancia, prejuicios y hasta sadismo. Veamos.

Comencemos que en el año quinientos años antes de Cristo (500 A.C), el poeta Hiponacte de Éfeso lo bautizó con el nombre de la baya violácea del mirto. Esta es la primera referencia al clítoris encontrada en la historia de la cultura escrita, según la investigadora e ingeniera francesa Odile Fillod, que creó en 2016 un modelo en 3D del clítoris que se puede descargar e imprimir desde su web. En el s. I Galeano de Pérgamo, médico, cirujano y filósofo, elaboró una teoría médica alrededor de la cual la función del clítoris era mantener el útero caliente.

El gran ginecólogo de la Antigüedad Sorano de Éfeso quien lo describió así en el siglo II: “Esta pequeña formación carnosa se disimula bajo los labios como las novias se ocultan bajo el velo”. Por eso la denominó “ninfa”.  Sorano causa escalofríos cuando detalla cómo hacer una ablación en caso de encontrar una “ninfa masculinizada”, más grande, a la que se le atribuyó casi hasta nuestros días ser causa de lesbianismo y de apetito sexual desmesurado.

Médicamente, la hipertrofia de clítoris es una dolencia rara, pero las abundantes alusiones en los textos históricos denotan una obsesión cultural. “Dada la fascinación por rebanar los ‘clítoris ofensivos’, quizá no sea extraño que el pobre órgano haya tratado de esconderse a lo largo de la historia”, escribe Lister.

En el siglo XVI, tres anatomistas italianos, Eustachi, Colombo y Falopio, publican las primeras descripciones de su parte oculta.

Realización de un modelo 3D a tamaño real del órgano sexual femenino, es decir, los cuerpos cavernosos que constituyen el clítoris y los cuerpos esponjosos que lo acompañan («bulbos del vestíbulo»). El conjunto tiene el mismo origen embriológico que el pene, funciona exactamente de la misma manera (su congestión es el componente principal de la excitación sexual) y juega el mismo papel en el placer sexual. Modelo realizado por Odile Fillod.

Georg Ludkig Kobelt lo dibujó casi completo en el siglo XIX y se incluyó en los principales libros de anatomía humana (se sacó de estos mismos atlas anatómicos un tiempo después). En 1865, Baker Brown destacó que la masturbación femenina era el principio de muchos desequilibrios mentales (histeria, epilepsia y demencia) recomendando la extirpación del clítoris como medida preventiva.

Sigmund Freud proclamó en 1905 que el placer clitoridiano era propio de una sexualidad inmadura y que con la evolución psíquica de las jóvenes se transformaba en vaginal. Un mensaje que caló en las décadas posteriores en los terapeutas psicoanalíticos. A Freud y sus osadas afirmaciones sobre la sexualidad y la psicología de la mujer, Liliana Felipe le dedica este gran clásico musical de humor feminista: «Las histéricas somos lo máximo».

El famoso biólogo Alfred Kinsey, en los años cincuenta, ya señala que la vía principal de placer femenino es la estimulación del clítoris, algo refrendado posteriormente por Masters y Johnson, la pareja que describió las fases de la respuesta sexual humana.

Uno de los grandes triunfos del movimiento feminista de los años 60-70, fue reivindicar la belleza, la fuerza, el gozo y la dignidad en los cuerpos de las mujeres, tendencia que cala en las sociedades poco a poco (demasiado poco a poco) en los años siguientes.

En 1998 la doctora Helen O´Connell, al ver que en sus estudios especializados de urología a penas se estudiaba alguna disección simplista del glande del clítoris, pensó que su trayectoria profesional estaría dirigida a arrojar luz sobre el clítoris, un órgano esencialmente incomprendido por la visión de la cultura médica masculinizada. Su estudio es el primer estudio completo, científico y riguroso sobre el CLÍTORIS.

«Existe muy poco conocimiento de la anatomía sexual de las mujeres. Lo que normalmente consideramos el clítoris es sólo la parte exterior de una estructura interior mucho más amplia. La extensión de esta red clitorídea interna se puede comparar, en tamaño y forma, al pene y los testículos. El pene contiene dos cuerpos cavernosos del tamaño del glande que se hinchan de sangre durante la excitación para producir la erección. Estos mismos cuerpos cavernosos existen en la mujer; sin embargo, en la mujer se encuentran separados – comenzando en la zona púbica (la parte del clítoris externa) y bajando cada ramificación a ambos lados de la vagina. Durante la excitación se llenan de sangre y hacen que la zona se hinche. Cuando se produce el orgasmo, las contracciones musculares envían la sangre fuera de estas estructuras en grandes olas. En otras palabras, el sistema clitorídeo es parecido al pene en tamaño y forma pero interno, mientras que el del pene es externo. Ambos sistemas son idénticos en la etapa temprana del embrión.»

Descripción de la anatomía del clítoris de Shere Hite

Las mujeres tenemos el privilegio de poseer el ­único órgano humano con la exclusiva función de ­procurar goce. Este es, probablemente el motivo por el cual ha vivido siglos en la oscuridad y no por el hecho de que esté entre los labios de la vagina y tapado por varias capas de ropa la mayor parte del día. “El pene sirve también para la emisión de orina y la procreación. Pero el clítoris solamente existe para el placer, lo cual lo hace muy interesante”, dice la ginecóloga Reyes López. Interesante además porque ofrece un disfrute supremo: “Me fascina que las terminaciones nerviosas que tiene por milímetro cuadrado son muchísimo más numerosas que las del glande del pene”. El doble exactamente: 8.000. Una densísima maraña eléctrica lista para encenderse hasta alcanzar el orgasmo. Se trata, al igual que el pene, de un órgano eréctil que puede responder a estimulaciones sexuales táctiles o mentales, que pueden ocurrir incluso de forma involuntaria y cuando dormimos. En el momento de excitación, todo el órgano «se llena de sangre y se hincha«, «a medida que nos acercamos al umbral del placer, el glande sale de su escondite y se tensa.

Hoy desde el feminismo se denomina «extirpación cognitiva del clítoris» al hecho de su invisibilización en las clases de educación sexual, puesto que no forma parte del sistema reproductor femenino. Ver el sexo desde el punto de vista de la reproducción, ha hecho que creamos que la vagina es el homólogo femenino al pene y que el clítoris no formase parte de este mapa sexual, limitando así la visión y aceptación del placer sexual de las mujeres.

 

INTERMEDIO

Esperemos que esta primera parte del viaje haya motivado la curiosidad estimado y estimada lectora, apenas vamos por la mitad. Si ya está sonrojado y leyendo estos párrafos, desviando tu mirada de la pantalla del computador o del celular a cada momento (a ver si te descubren), refleja solamente los prejuicios del tema, algo prohibido y obsceno, solo para mirar en cuarto cerrado. Pero es como leer sobre la anatomía de la mama o del corazón, es un órgano más del cuerpo… pues, sigamos explorando.

 

Tan precioso rincón del cuerpo ha sido olvidado, repudiado, menospreciado y, aún hoy, mutilado. Todo un símbolo de la historia femenina. Lo resume la mujer que probablemente más ha ahondado tanto en la historia como en la anatomía del clítoris, la uróloga australiana Helen O’Connell, quien en 1998 lo iluminó con la luz de la ciencia: “Hemos negado completamente su significado como órgano, lo hemos extirpado deliberadamente”, cuenta con vehemencia desde su consulta de Melbourne “La sexualidad femenina ha estado encerrada en la vergüenza y la ignorancia desde el principio de los tiempos. Por tanto, no es sorprendente que la gente no conozca su anatomía. Es nuestra herencia cultural”, insiste.

 

Tan precioso rincón del cuerpo ha sido olvidado, repudiado, menospreciado y, aún hoy, mutilado. Todo un símbolo de la historia femenina.

La sexóloga Laura Morán, autora de Orgas(mitos), mantiene que la mayoría de mujeres, un 70%, no lo conoce realmente. “Solo la puntita”, dice, “y a veces no lo tienen claro”. Cuando su colega, la también ginecóloga Francisca Molero, empezó a ejercer hace casi 40 años, la mayoría de las mujeres que veía en consulta no tenían orgasmos. “Disfrutaban, pero no se tocaban, y los otros no sabían dónde tocar”. La hoy presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología lanza datos estadísticos que constatan que el gozo sexual femenino, en contraposición con el masculino, sigue envuelto en una nebulosa de desconocimiento que tiene que ver con ningunear el poder de este órgano glorioso. «hay muchas jóvenes y adultas jóvenes que consultan porque llegan al orgasmo perfectamente cuando se estimulan en solitario y con la pareja les cuesta mucho«, dice la ejecutiva de la federación.

Algunos hombres entrevistados en el Informe Hite sobre la sexualidad masculina verbalizaron que sentían como algo anormal la estimulación manual del clítoris, un comportamiento «adolescente», algo que se hace de joven cuando el coito no es posible […] aunque la mayoría de los hombres consideran el cunnilingus como parte de los «preliminares», se sienten más cómodos con esta forma de estimulación clitoriana que con la estimulación manual.

 

En el artículo publicado en The Journal of Urology en 1998 incluye en el órgano el tejido eréctil que envuelve la uretra y la vagina (los bulbos cavernosos), y describe la riquísima inervación y vascularización del órgano, fundamental para preservar su integridad al practicar cirugías. El estudio sugiere que el famoso y placentero punto G es en realidad el tejido del clítoris, anejo a uretra y vagina. Hubin y Michel mencionan en su libro un estudio realizado por la división de Uroginecología y Reconstrucción Pélvica del Good Samaritan Hospital (Cincinnati, EE. UU.) en el que, tras tomar las medidas de los clítoris de las participantes y realizarles resonancias, concluyeron que aquellas con un glande de mayor tamaño y situado más cerca de la entrada de la vagina podrían disfrutar con más facilidad, sobre todo porque la fricción podría ser más asequible.

 

Pregunta impertinente o respuesta peor:

¿Por qué consideramos aceptable pensar que sexo es sinónimo de coito hasta llegar al orgasmo masculino (siempre), contemplando la necesidad de la estimulación del clítoris hasta que la mujer llegue al orgasmo solo algunas veces?

– démosle la vuelta a la situación  –  ¿Qué nos parecería si la sociedad considerase el sexo como estimulación clitorídea conducente al orgasmo femenino (siempre) y raramente esto incluyera la estimulación del pene hasta llegar al orgasmo masculino?

 

Algo va mal cuando prácticamente todos los hombres heterosexuales consiguen el clímax en compañía (un 95%) y las mujeres con la misma orientación no (un 65%), según un estudio con 52.000 estadounidenses publicado en Archives of Sexual Behaviour en 2018. Por el contrario, el porcentaje sube entre las lesbianas (86%). Las heterosexuales más proclives a llegar al orgasmo son las que reciben más sexo oral, están satisfechas con sus relaciones de pareja y disfrutan de encuentros más largos. La brecha del orgasmo es una más en todas las brechas de género.

“Si la hay hasta en los síntomas del infarto, imagínate en el placer sexual femenino, que está mal visto, no existe y no hace falta”, exclama Nerea Pérez de las Heras, autora de Feminismo para torpes. “Hay muchas jóvenes y adultas jóvenes que consultan porque llegan al orgasmo perfectamente cuando se tocan, cuando se estimulan solas, y con la pareja les cuesta mucho”, dice la doctora Molero. “Entonces empiezan a comerse el coco. Lo viven como un problema, por eso hay que tratarlas”.

Al igual que ocurre con algunos hombres, una vez pasado el clímax, algunas mujeres también necesitan un descanso. El motivo, explican las autoras del libro, «sienten una gran sensibilidad en el clítoris después del orgasmo«. Esto no quiere decir que no puedan seguir disfrutando de la penetración o de caricias en otras partes del cuerpo, añaden. Sin embargo, otras mujeres pueden seguir sin descanso o parando solo un corto periodo de tiempo. «Cada una debe descubrir sus necesidades de hacer pausas«, aclaran.

Lo femenino hay que descubrirlo, explorarlo. Eso exige una atención y una intención”, dice la ginecóloga Reyes López. “Y muchas parejas van a lo más evidente. No sabes la cantidad de mujeres que te dicen que tienen molestias en el coito y, cuando investigas, la mayoría simplemente no están bien preparadas, no están bien lubricadas, el tío va a meterla a la primera de cambio; ocurre en mujeres de todas las edades, es penoso”.

“Lo femenino hay que descubrirlo, explorarlo. Eso exige una atención y una intención”

Hemos llegado al final del viaje. Seguro que hay muchas preguntas y comentarios, pues comiencen a explorar con mayor profundidad sobre el tema y hágase las preguntas impertinentes. Repito, si queremos que los derechos sexuales de la mujer y de la mujer se cumplan con integridad para el mayor crecimiento de la persona, se debe comenzar a conocernos, y esto, ha sido un pequeño abrebocas.

 

 

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